Cuando una técnica textil tan versátil como el Shibori se fusiona con un tinte natural con un poder tintóreo y una capacidad de fijación tan buenos como tiene el Índigo, el resultado no podría ser mejor. Si por sí solos son dos universos por (re)descubrir, cuando juntas estos dos grandes de los tintes naturales, la cosa no tiene fin; que es lo mismo que decir que las posibilidades creativas -sin salirte del universo del azul- son literalmente infinitas. Empecemos por decir que el Shibori es una técnica textil que se basa en la creación de efectos de forma y color empleando la técnica del bloqueo que ahora veremos, y que el índigo es un tinte que se obtiene de una planta leguminosa y que da unos azules preciosos que aún hoy día nos siguen cautivando.